Freeyoga Barcelona 2016

Este ha sido el quinto año en Barcelona y a pesar de que la experiencia facilita el trabajo, los nervios y los imprevistos siempre están ahí. Pero también la ilusión.

Freeyoga Barcelona 2016. Profesora de apoyoCada edición de Free Yoga es única. Es como recibir invitados en casa: quieres que todo esté perfecto. Para eso cuidamos al máximo cada detalle:  la secuencia de la práctica, la profesora que la guía, las que le acompañan, la música, el vestuario.

Pero Free Yoga tiene por detrás otro tipo de trabajo que dura meses: la preparación y previsión de la logística en colaboración con los sponsors y colaboradores y con el ayuntamiento. Cada vez se hay que planificar cómo será la entrada, qué llevará el welcome pack, ubicar el village, los lavabos, los pasillos de emergencia, dónde estará la mesa de sonido y reservar zona VIP.

Y entonces, se comunica la fecha, empieza la agitación en nuestras redes sociales con la apertura de inscripciones. Toca resolver dudas e incidencias y es el momento de repasar asanas, de dar consejos para incorporar hábitos saludables. Y por supuesto, de compartir las ganas y los buenos recuerdos con todos lo que nos siguen.

 

Mención especial: Los voluntarios

Hay otra convocatoria más silenciosa, pero sin la que Free Yoga no sería lo mismo: o directamente no sería. En cada ocasión en torno a 60 personas se apuntan para ayudarnos a montar el gran espectáculo que es ver el Passeig Lluis Companys (o la Plaza Mayor de Madrid) tapizada de alfombrillas de yoga. El día anterior al evento nos reunimos todos para organizar tareas y equipos. Sean nuevo o no, siempre vemos entusiasmo en sus ojos.


Freeyoga Barcelona 2016. Voluntarios

 

 

Llega el día. Previsión de lluvia y ahí estamos todos a las siete de la mañana. Casi de noche los voluntarios empiezan a abrir cajas, desenrollar y colocar mats. Hay dos horas máximo para que esté todo montado y recogido, desayunar y hacerse la foto de grupo.  Cruzamos los dedos y ponemos buena cara para conjurar las nubes. Cuando se abren las puertas, sólo queda ubicar a todos los yogis, atender algunos medios de comunicación y subir el telón. Esta vez con la presencia de las embajadoras de Oysho, que venían son su medalla de plata en gimnasia rítmica. Un lujo y la evidencia de que yoga y forma física son todo uno.

 

Freeyoga Barcelona 2016. Equipo olímpico

 

El año que viene, más. Namasté.

 

Gracias a Ainhoa Molina, Laura Gimeno y Alegra Elmann, profesoras de apoyo sobre los escenarios secundarios, a Elvira Barnadas y Laura Bacaria, el dúo de cuerda de la escuela de música Virtelia. Y a Susi Hache que pichó durante la masterclass.

Aquí está la sesión de música del Free Yoga.